El retail peruano creció; ahora su tarea es digitalizarse de verdad
El retail peruano creció con fuerza desde inicios de los 2000, impulsado por la expansión de la clase media, la llegada de grandes operadores y el desarrollo de centros comerciales que transformaron la forma de consumir en el país.
El retail en Perú está atravesando por un óptimo momento. Basta recorrer cualquier centro comercial o navegar por las opciones de e-commerce para confirmar que el sector es dinámico, competitivo y en expansión. Pero si uno mira más allá de la vitrina, la historia puede resultar un tanto diferente.
Como han señalado la Asociación de Centros Comerciales del Perú (ACCEP) y consultoras como Euromonitor, el retail peruano creció con fuerza desde inicios de los 2000, impulsado por la expansión de la clase media, la llegada de grandes operadores y el desarrollo de centros comerciales que transformaron la forma de consumir en el país.
El problema está en que dicho crecimiento fue, en gran medida, hacia afuera. La operación interna como sistemas, datos y procesos no siempre avanzó al mismo ritmo. Y eso hoy empieza a cobrar factura.
El verdadero reto: pasar de vender más a operar mejor
Aquí es donde se define el futuro del retail peruano. Porque digitalizarse no es abrir un e-commerce. Es entender el negocio en tiempo real, anticiparse a la demanda, optimizar inventarios y tomar decisiones con información, no con corazonadas.
Empresas expertas en el país como Retail Custom Solutions (RCS), aseguran que el valor no está en la tecnología en sí, sino en cómo se usa. Temas como integración de sistemas, analítica avanzada y gobierno del dato ya no son opcionales, son la base para competir. Y en ese punto, la compañía empieza a darse cuenta de algo clave: no basta con soluciones genéricas.
La complejidad del sector como la alta rotación, múltiples canales o promociones constantes exige herramientas diseñadas específicamente para su dinámica. Ahí es donde entran este tipo de competidores, que trabajan bajo una lógica distinta: adaptar la tecnología al negocio, no al revés.
Esto implica ordenar la operación desde adentro:
· Integrar canales de forma real
· Tener visibilidad total del inventario
· Automatizar procesos críticos
· Convertir datos en decisiones concretas
RCS presentó recientemente al mercado peruano su suite de productos especializados para el retail moderno: POS en versiones Windows y Android, POS Kiosko para autoatención del cliente, WMS Mobile para la gestión ágil de almacenes físicos, y Dashboards en Power BI para el monitoreo, control y toma de decisiones oportuna. Su propuesta promete adaptarse, configurarse y personalizarse en poco tiempo, ajustándose a las necesidades específicas de cada operación retail.
En cuanto a tendencias, RCS también ha observado que la incorporación de inteligencia artificial para la generación y predicción de datos es hoy la prioridad del sector a nivel global. Ante ello, el equipo de la empresa asegura que trabaja activamente en integrar estas capacidades a su plataforma, con el objetivo de mantenerse como una solución competitiva y responder a las exigencias de un retail cada vez más orientado a los datos.
"Estamos avanzando hacia un futuro donde el retail necesita herramientas que combinen flexibilidad, velocidad e inteligencia. Eso es exactamente lo que buscamos con esta versión no solo en Perú, sino a nivel internacional”, comentan desde el equipo de RCS.
En el retail latinoamericano y peruano, también compañías como Defontana y Softland reflejan dos enfoques distintos de la transformación digital. Defontana parte de la operación: inventarios, ventas y control diario, conectando con empresas que necesitan orden inmediato para sostener el negocio. Su propuesta está enfocada en resolver los problemas del día a día en tienda.
Softland, por su lado, aborda la transformación desde la estructura, priorizando la integración de procesos y la gestión empresarial. Su enfoque cobra relevancia cuando el negocio crece y requiere eficiencia y control a escala. Más que competir, ambos responden a diferentes etapas del retail: uno ayuda a organizar la operación, el otro a consolidar el crecimiento.
El punto interesante es que ambas visiones no se excluyen, sino que responden a momentos distintos del retail. El verdadero reto para las empresas no está en elegir entre una u otra, sino en reconocer en qué etapa se encuentran y entender que la transformación digital, antes que una tendencia, es un proceso progresivo que va desde ordenar la tienda hasta orquestar toda la organización.
Pagos digitales transforman la experiencia
El consumidor peruano cambió: es más digital, más exigente y busca las mismas experiencias tanto en el ambiente físico como online. Según la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (CAPECE), el país supera los 13 millones de compradores digitales, lo que ha obligado al retail a moverse rápido en canales online.
Un informe reciente de la consultora Clientes Anónimos pone en evidencia una realidad mixta en el retail peruano: aunque el uso de billeteras digitales ha crecido con fuerza, todavía hay un número relevante de comercios que no se ha integrado por completo a esta forma de pago.
El estudio, denominado “Barómetro del Servicio al Cliente en el Retail 2025”, evaluó la experiencia de compra en 13 centros comerciales de Lima Metropolitana, considerando aspectos como la adopción de medios de pago digitales, la visibilidad de promociones y la efectividad de las estrategias de venta cruzada.
Los hallazgos muestran que el sector está avanzando en su proceso de modernización, pero aún enfrenta brechas tanto tecnológicas como comerciales que impactan directamente en la experiencia del cliente. En concreto, el 71% de los establecimientos ya permite pagos a través de Yape o Plin, las billeteras digitales más utilizadas en el país, mientras que cerca del 30% todavía no las incorpora, limitando así la flexibilidad de pago y el nivel de satisfacción del consumidor.
Por otra parte, las generaciones más jóvenes, especialmente millennials y centennials, prefieren los pagos sin contacto y valoran la rapidez en las transacciones. Este comportamiento obliga a los comercios a adaptarse, no solo por eficiencia operativa, sino para mantener su relevancia en un mercado cada vez más digitalizado.