Ausencias y tardanzas ponen en riesgo a las empresas: Defontana:
Para la compañía, el problema de la impuntualidad debe abordarse desde la cultura organizacional y con el respaldo de la tecnología.
Para la compañía, el problema de la impuntualidad debe abordarse desde la cultura organizacional y con el respaldo de la tecnología.
La impuntualidad en los centros laborales sigue siendo una de las principales amenazas para la productividad del sector empresarial.
Según la Society for Human Resource Management (SHRM), una compañía mediana puede perder hasta un 5% de su productividad anual como consecuencia de los retrasos acumulados.
En el Perú, el panorama no es diferente. Un estudio de Apoyo Consultoría advierte que la impuntualidad puede reducir la productividad de una empresa en hasta 4% anual, mientras que la Cámara de Comercio de Lima (CCL) estima que las tardanzas generan pérdidas cercanas a los S/ 3,000 millones al año en el sector privado. Asimismo, según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO, INEI), el 32% de los trabajadores peruanos admite haber llegado tarde a su centro laboral al menos una vez por semana, lo que evidencia un problema cultural que afecta directamente la competitividad del país.
Para Cristian Navarrete, gerente Comercial de Defontana, la puntualidad es más que una norma, es un reflejo del compromiso de los colaboradores con la empresa, y controlarla ya no depende de un registro manual sino de la tecnología que ayuda a las áreas de Recursos Humanos a monitorear en tiempo real la asistencia, generar reportes automáticos e integrar la información con indicadores de desempeño.
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De hecho, las empresas que han digitalizado sus procesos reportan hasta un 20% de reducción en ausentismo y tardanzas y un incremento del 12% en productividad anual, según datos de Deloitte. "Controlar las tardanzas no significa vigilar, sino gestionar de manera inteligente el tiempo. Tal es el caso del software de gestión de personal de Defontana que permite identificar patrones de impuntualidad, evaluar compromisos de los equipos y tomar decisiones respaldadas en datos”, sostiene el ejecutivo.
Es importante destacar que, en el país, la tardanza no cuenta con una regulación específica respecto al tiempo de tolerancia, ya que este depende de las políticas internas de cada empleador. Las sanciones aplicables pueden variar desde llamados de atención hasta descuentos salariales o, en casos extremos, despidos.
Para Defontana, el problema de la impuntualidad debe abordarse desde la cultura organizacional y con el respaldo de la tecnología. "Cuando la puntualidad se alinea con la motivación y el reconocimiento, el cambio es inmediato: los equipos trabajan de manera más eficiente, se reducen los costos ocultos y se fortalece la confianza interna. En este proceso, la tecnología cumple un rol clave, ya que un sistema de gestión permite optimizar el control de asistencia y las solicitudes de los colaboradores, liberando tiempo para enfocarse en lo que realmente importa. Además, facilita la supervisión remota, mejora la planificación y contribuye a minimizar los conflictos internos”, señala Navarrete.
Defontana propone tres pasos para enfrentar la impuntualidad de manera constructiva: primero, establecer políticas claras de asistencia y puntualidad que brinden orden y transparencia; segundo, priorizar la motivación y el reconocimiento de quienes cumplen, en lugar de centrarse solo en el castigo; y tercero, apoyandose en la tecnología con softwares de gestión de personas como Defontana, que permite automatizar procesos clave y reducir significativamente los riesgos operativos y legales.